EL CULTIVO DE LA SANDÍA
1.
EXIGENCIAS DE CLIMA Y SUELO
El
manejo racional de los factores climáticos de forma conjunta es fundamental
para el funcionamiento adecuado del cultivo, ya que todos se encuentran
estrechamente relacionados y la actuación sobre uno de estos incide sobre el
resto.
1.1 Temperatura
La
sandía es menos exigente en temperatura que el melón, siendo los cultivares
triploides más exigentes que los normales, presentando además mayores problemas
de germinabilidad.
Cuando
las diferencias de temperatura entre el día y la noche son de 20-30 ºC, se originan
desequilibrios en las plantas: en algunos casos se abre el cuello y los tallos
y el polen producido no es viable.
1.2. Humedad
La
humedad relativa óptima para la sandía se sitúa entre 60 % y el 80 %, siendo un
factor determinante durante la floración.
2.
EXIGENCIAS EN SUELO
La
sandía no es muy exigente en suelos, aunque le van bien los suelos bien
drenados, ricos en materia orgánica y fertilizantes. No obstante, la
realización de la técnica del enarenado hace que el suelo nos sea un factor
limitante para el cultivo de la sandía, ya que una vez implantado se adecuará
la fertirrigación al medio.
PREPARACIÓN
DEL SUELO
Para
el logro de una buena cosecha de sandía es necesario realizar una buena
preparación del suelo. Se deben destruir las malezas y residuos de cosechas
anteriores que puedan encontrarse en el área de siembra, de esta manera se
eliminan plagas de insectos y hospederos de patógenos que atacan el cultivo.
Con la roturación del suelo, éste se acondiciona para facilitar la germinación
de la semilla y el posterior desarrollo de la planta.
Antes de preparar el
área de cultivo se debe conocer la profundidad de la capa arable del terreno.
En suelos pocos profundos se deben efectuar las labores de manera superficial,
en ocasiones es preferible rastrillarlos en vez de ararlos. No se debe sembrar
en suelos pocos profundos y la aradura debe hacerse a una profundidad de 30 cm.
Las labores de preparación del suelo deberán hacerse de acuerdo al grado de
humedad que contenga éste (no muy húmedo ni excesivamente seco).
Para
que las semillas reciban la humedad y aireación adecuada para germinar y para
que las raíces desarrollen y utilicen el agua y los nutrientes disponibles es
necesario preparar la cama de siembra.
Drenajes
Para
terrenos bajos, esta operación es necesaria, ya que los suelos mal drenados no
pueden prepararse adecuadamente. Los suelos bien drenados permiten la
circulación del aire, el cual es necesario para las plantas y microflora y
microfauna benéficas que hacen disponibles algunos nutrientes a las plantas.
Arada
Los
suelos superficiales deben profundizarse gradualmente (2.0 a 5.0 cm./año) hasta
lograr la profundidad deseada; se debe evitar el vuelco de subsuelo a la
superficie; la profundidad de la aradura es de 20 a 30 cm. Cuando la siembra se
hace con riego por gravedad la aradura deberá hacerse en la dirección que
correrá el agua de riego. La aradura con tractor y arado con 4 discos demora 2
horas por Mz.
Rastreado
Se
hace después de la aradura; la condición del suelo determina la clase de
implemento que debe hacerse; en suelos pesados hay que utilizar la rastra de
discos. Es necesario utilizar una rastra de dientes para nivelar un poco la
superficie y afinarlo. La humedad del suelo es determinante para la eficiencia
de la rastra.
Surcado
Se
hace con surcadores (arados de doble vertedera) que desplazan tierra a los
lados dejando una zanja o surco, la parte superior de éste se utiliza para
sembrar las semillas y la inferior para riego de germinación. El número de
pases de rastra varía de 5 a 6, luego a los 4 días la humedad sube por
capilaridad hasta un nivel de 10 a 12 cm. de profundidad. Las camas altas o bancos
se hacen de 15 a 28 cm. de alto y de 2 m. de centro a centro.
Abonado
Se
recomienda agregar al suelo de 25-30 TM de estiércol descompuesto que debe ser
aplicado de 30-40 días antes de la siembra.
El
manejo de fertilizantes se hace de la siguiente manera:
Nitrógeno
(N2) Se aplican 12 Kg./ha. junto con el Fósforo (P2), 7 cm. debajo de la
semilla ó 10 cm. a un lado y 7 cm. del fondo de la supuesta línea de
trasplante. Cuando las plantas tengan una altura de 7-12 cm., se debe
proporcionar 90-110 Kg./ha. de 25-30 cm. de la planta a una profundidad de
18-22 cm. no se deben realizar fertilizaciones pesadas a final de temporada.
Fósforo (P2) En suelos
pobres de este elemento (menos de 8 ppm.), se utilizan 135 Kg./ha. de P2O5
colocadas en bandas a 7 cm. debajo de la semilla ó 9 cm. a un lado y 7 cm.
debajo de la supuesta línea de trasplante.
En
terrenos con alto contenido (arriba de 15 ppm.), únicamente se aplicará el
"suelos fríos" a dosis de 110 Kg./ha. de la misma forma que el
anterior.
Potasio
(K). Este elemento se incorporará antes de la formación de camas y se
distribuyen de 110-220 Kg./ha. de K2O según el grado de deficiencia del suelo.
3.
ELECCIÓN DEL MATERIAL VEGETAL
Principales
criterios de elección:
-
Exigencias de los mercados de destino
-
Características de la variedad comercial: vigor de la planta, características
del fruto, resistencias a enfermedades.
-
Ciclos de cultivo y alternancia con otros cultivos.
Pueden
considerarse dos grupos de variedades híbridas existentes en el mercado:
-
Variedades Tipo Sugar Baby, de corteza verde oscuro.
-
Variedades Tipo Crimson, de corteza rayada.
Dentro
de ambos tipos pueden considerarse sandías con semillas y sin semillas, aunque
generalmente las sandías triploides se está, poniendo tipo Crimson, por lo que
la piel rayada está siendo un carácter diferenciador para el consumidor entre
sandía con semillas y sin semillas.
4. LABORES CULTURALES
4.1 Plantación
La
planta injertada procedente del semillero debe colocarse de forma que, el
cepellón quede en contacto con el suelo, cubriéndolo con arena, y el injerto
quede por encima de la arena, evitando así la emisión de raíces por parte de la
sandía por la humedad que proporciona el riego, ya que de lo contrario podrían
presentarse problemas de ataque de Fusarium.
4.2
Acolchado
Consiste
en cubrir el suelo/arena generalmente con una película de polietileno negro de
unas 200 galgas, con objeto de: aumentar la temperatura del suelo, disminuir la
evaporación de agua, impedir la emergencia de malas hierbas, aumentar la
concentración de CO2 en el suelo, aumentar la calidad del fruto, al eludir el
contacto directo del fruto con la humedad del suelo. Puede realizarse antes de
la plantación, o después para evitar quemaduras en el tallo.
4.3
Tunelillos
En
plantaciones tempranas, una vez realizado el trasplante, se puede proceder a la
colocación de túneles de semiforzado para incrementar la temperatura. Para ello
se colocan arcos de alambre cada 1,5 metros aproximadamente, que se recubren
con un film que se sujeta al suelo con la propia arena. El film que mejores
resultados está dando es el polímero EVA de 150-200 galgas, que además de
proteger de las bajas temperaturas, impide el goteo por condensación, evitando
reduciendo el riesgo de pudrición. Otros materiales utilizados son las
películas de polietileno transparente, con el inconveniente del goteo, y la
manta térmica, que aunque incrementa la temperatura en menor medida, mejora las
condiciones de ventilación y evita el problema del goteo.
Existen otros métodos
para incrementar la temperatura en el interior del invernadero tras la
plantación como es la colocación de bandas de plástico o de una cubierta
flotante de film transparente y perforado
4.4
Poda
Esta
operación se realiza de modo optativo, según el marco elegido, ya que no se han
apreciado diferencias significativas entre la producción de sandías podadas y
sin podar, y tiene como finalidad controlar la forma en que se desarrolla la
planta, eliminando brotes principales para adelantar la brotación y el
crecimiento de los secundarios. Consiste en eliminar el brote principal cuando
presenta entre 5 y 6 hojas, dejando desarrollar los 4-5 brotes secundarios que
parten de las axilas de las mismas, confiriendo una formación más redondeada a
la planta.
4.5
Polinización
Normalmente
si las condiciones ambientales son favorables es aconsejable el empleo de
abejas (Aphis milifera) como insectos polinizadores, ya que con el empleo de
hormonas los resultados son imprevisibles (malformación de frutos, etc.),
debido a que son muchos los factores de cultivo y ambientales los que influyen
en la acción hormonal. El número de colmenas puede variar de 2 a 4 por hectárea,
e incluso puede ser superior, dependiendo del marco de plantación, del estado
vegetativo del cultivo y de la climatología.
Cuando se cultiva
sandía apirena (triploide) es necesaria la utilización de sandía diploide como polinizadora,
ya que el polen de la primera es estéril. Se buscan asociaciones en las que coincidan
las floraciones de la polinizadora y polinizada en relación 30-40 % de
polinizadora + 60-70 % de polinizada ó 25-33 % de polinizadora + 67-75 % de
polinizada. Es frecuente que se asocien sandías tipo Sugar Baby como
polinizadoras con tipo Crimson como polinizadas para no confundirlas a la hora
de la recolección.
4.6
Recolección
Generalmente
esta operación es llevada a cabo por especialistas, guiándose por los
siguientes síntomas externos:
-
El zarcillo que hay en el pedúnculo del fruto está completamente seco, o la
primera hoja situada por encima del fruto está marchita.
-
Al golpear el fruto con los dedos se produce un sonido sordo.
-
Al oprimir el fruto entre las manos se oye un sonido claro como si se
resquebrajase interiormente.
-
Al rayar la piel con las uñas, ésta se separa fácilmente.
-
La cama del fruto toma un color amarillo marfil.
-
La capa cerosa (pruína) que hay sobre la piel del fruto ha desaparecido.
-
El fruto ha perdido el 35-40 % de su peso máximo.
5. MARCOS
DE PLANTACIÓN
Los
marcos de plantación más comunes en sandía injertada son los de 2 m x 2 m y 4 m
x 1m. El primero tiene el inconveniente de que se cubre la superficie muy
pronto e incluso a veces antes de que se hayan desarrollado suficientes flores
femeninas, ya que éstas aparecen a partir de la quinta o sexta coyuntura.
El
segundo marco es más apropiado, ya que además permite un mejor aprovechamiento
del agua y de los nutrientes y el descanso de cierta parte del terreno (por la
disposición de los ramales portagoteros, que se colocan pareados por línea de
cultivo) y un ahorro en la colocación de materiales de semiforzado.
6. FERTIRRIGACIÓN
Aunque
existen explotaciones en las que se realiza a riego a manta, el riego por goteo
es el sistema más extendido en sandía en invernadero, con aporte de agua y
nutrientes en función del estado fenólogico de la planta, así como del ambiente
en que ésta se desarrolla (tipo de suelo, condiciones climáticas, calidad del
agua de riego, etc.).
En
cultivo en suelo y en enarenado el establecimiento del momento y volumen de
riego vendrá dado básicamente por los siguientes parámetros:
-
Tensión del agua en el suelo (tensión mátrica), que se determinará mediante la
instalación de una batería de tensiómetros a distintas profundidades. La
lectura del tensiómetro más superficial (20-25 cm) debe de estar alrededor de
15 cb, pudiendo regar cuando marque 20 cb hasta que la lectura llegue a 10 cb.
- Evapotranspiración
del cultivo.
-
Eficacia de riego (uniformidad de caudal de los goteros).
-
Calidad del agua de riego (a peor calidad, mayores son los volúmenes de agua,
ya que es necesario desplazar el frente de sales del bulbo de humedad).
Existe
otra técnica empleada de menor difusión que consiste en extraer la fase líquida
del suelo mediante succión a través de una cerámica porosa y posterior
determinación de la conductividad eléctrica.
El
consumo de agua en sandía varia considerablemente desde los meses de invierno
hasta los 6 l.m-2 y día en el mes de junio, con el engorde de los frutos,
debiendo reducir el riego y/o aumentar la conductividad eléctrica de la
solución nutritiva durante la maduración para evitar el rajado de los frutos.
Antes
de la plantación se debe dar un riego abundante, y posteriormente de dan riegos
cortos y frecuentes hasta que la planta esté bien enraizada. Durante el
desarrollo de la planta y hasta la floración los riegos son largos y escasos,
en floración cortos y diarios, durante el cuajado y desarrollo del fruto son
largos y frecuentes y en el período de maduración se van alargando
progresivamente los intervalos de riego y el volumen de agua.
En cultivo hidropónico
el riego está automatizado y existen distintos sistemas para determinar las
necesidades de riego del cultivo, siendo el más extendido el empleo de bandejas
de riego a la demanda. El tiempo y el volumen de riego dependerán de las
características físicas del sustrato.
A
la hora de abonar, existe un margen muy amplio de abonado en el que no se
aprecian diferencias sustanciales en el cultivo, pudiendo encontrar “recetas”
muy variadas y contradictorias dentro de una misma zona, con el mismo tipo de
suelo y la misma variedad. No obstante, para no cometer grandes errores, no se
deben sobrepasar dosis de abono total superiores a 2g.l-1, siendo común aportar
1g.l-1 para aguas de conductividad próxima a 1mS.cm-1.
Actualmente
se emplean básicamente dos métodos para establecer las necesidades de abonado:
en función de las extracciones del cultivo, sobre las que existe una amplia y
variada bibliografía, y en base a una solución nutritiva “ideal” a la que se
ajustarán los aportes previo análisis de agua. Este último método es el que se
emplea en cultivos hidropónicos, y para poder llevarlo a cabo en suelo o en
enarenado, requiere la colocación de sondas de succión para poder determinar la
composición de la solución del suelo mediante análisis de macro y
micronutrientes, CE y pH.

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